Presentación
Historia
Comisión Directiva
Veterinarios del Sur (SF)
Cursos y Jornadas
Productos Veterinarios
Grandes Animales
Pequeños Animales
Libros Técnicos
Zoonosis
Razas Caninas
Razas Felinas
Info sobre Mascotas
Educación en Colegios
Ordenanza Municipal
Reglamentaciones
Aranceles





Historia


Primer Círculo de Médicos Veterinarios del Sur de Sanfe Fe
 
Texto redactado por el Dr. José N. Farina – San Gregorio (Santa Fe) – Junio 2007

Desde que estoy en la zona, proveniente de mi ciudad La Plata, tengo entendido que el primer Círculo de Médicos Veterinarios se formó alrededor del año 1960.
Entre quienes lo formamos estaban los doctores: Reinaldo A. Cáceres de Firmat, Rafael Barrantes, Esteban Pacheco, Faustino San Martín, Pedro A. Piccinini, Pablo Miquet y Roberto Allende, los dos últimos, tal vez incorporados algún tiempo después, todos de Venado Tuerto. De Sancti Spíritu, José Ernesto Peyla, Director Técnico del Laboratorio S. Espíritu, Roberto Rosso y Santiago Larroux, hijo. De Rufino, Héctor Salvo y Domingo Rovito. De Villa Cañas, Enrique Andreani. De San Gregorio, yo, José N. Farina, que es quien trata de completar esta reseña con temor de omisiones involuntarias por el esfuerzo de la memoria.
Como se podrá apreciar, éramos muy pocos en el Departamento. Seguro que había algunos más, sólo unos pocos que nunca dieron su apoyo ni hicieron acto de presencia. No se hicieron presentes a la amistosa convocatoria. Ya teníamos un pequeño grupo de “contreras”, que sin proponérselo fueron necesarios para que la iniciativa tenga para motivarse. Lo demás vendría solo, ya que contábamos con profesionales de la talla de Reimaldo Cáceres y Rafael Barrantes, dos hombres maduros y criteriosos que pondrían freno al ímpetu de los más jóvenes. Pero esto no era todo, en una de las charlas previas a su formación, habíamos coincidido en trabajar para elevar la consideración que el común de la gente tenía, y tiene, del Veterinario.
Ese prejuicio, esa tonta y agresiva comparación que se establece con el médico... ¿Quién de nosotros no lo experimentó más de una vez? ¿Quién no sabe que sigue siendo una asignatura pendiente pese a que se ha mejorado en algunos aspectos?
Esto es así...
Designamos, de común acuerdo, presidente al Dr. Cáceres, un profesional admirable en todo sentido, sumamente confiable por su capacidad y ética, recayendo sobre él la responsabilidad de darle forma legal a tan modesta agrupación. Además un Secretario, que creo fue Esteban Pacheco y un Tesorero. Los demás seríamos miembros comunes con voz y voto. Resolvimos que las reuniones se hicieran el tercer viernes de cada mes, con lo que obviamos el aviso de citarnos cada vez: automáticamente estábamos convocados de esa manera. Claro que sujeto a modificaciones por razones de fuerza mayor, usando para una nueva fecha, el llamado telefónico a modo de “posta”, de unos a otros, en base a la cercanía por radicación, para evitar gastos en un solo sentido.
Las reuniones comenzaban luego del cierre del horario de los comercios, para permitir a los más alejados poder estar presentes. Sabíamos que era un sacrificio para todos, pero compensado por la alegría del encuentro que nos permitía a todos, estar esa noche comentando casos y cosas que a cada uno le ocurrían en su medio.
Una vez organizados y al cabo de un tiempo que no puedo precisar, habíamos ganado un cierto predicamento entre los profesionales y logrado la presencia de alguno de aquellos remisos que se incorporaron sin más trámite que la promesa de concurrir y prestarse a trabajar.
Tuvimos la suerte que las autoridades de nuestro Colegio se ofrecieran a participar con nosotros en una reunión conjunta – creo que para pulsar nuestra opinión, sobre la conveniencia o no de la creación de la Facultad de Veterinaria de Casilda -. Recuerdo que en este punto hubo diferentes posiciones que se expusieron con argumentos valederos. Hubo quienes entusiasmados con la posibilidad de tener cerca esa Facultad que favorecería los estudios al conjunto de jóvenes de las inmediaciones, zona que en aquellos años era fuertemente ganadera, pero otros esgrimían, que si bien el gobierno provincial había asegurado un presupuesto suficiente con lo que se buscaba, la cobertura de las cátedras debía ser lo más difícil de lograr. Dimos nuestra opinión con argumentaciones prácticas en ambos sentidos y desarrollamos una linda reunión con la Mesa Directiva del Colegio. Hicimos notar la buena disposición y lo fructífero de la misma.
No recuerdo el tiempo que esta primera etapa cumplió. Todo se hacía alegremente, en base al entendimiento o por votación.
Pasaron algunos años, no puedo precisar cuántos, pero en ese interín muere inesperadamente el querido Dr. Cáceres.
Tal vez este impacto, que fue demasiado grande entre nosotros, provocó un “statu quo” que perjudicó al Círculo, que detuvo su andar, que seguramente Cáceres no hubiera aprobado.
El silencio fue demasiado prolongado; que caducó cuando decidimos iniciar una nueva etapa, siempre con la misma característica y estilo que nos había permitido llevarlo adelante.
Fui honrado con la Presidencia y secundado, ahora con la colaboración de Pablo Miquet como Secretario.
Tratamos de mantenernos en la misma línea, pero nos llamó la atención la poca colaboración y presencia que encontramos entre los colegas, ahora en número importante, de la misma ciudad de Venado Tuerto, por lo que al cabo de algunas reuniones, decidimos cambiar el punto de reunión. Esta vez trataríamos de concretar una aspiración de la mayoría: una charla técnica, reunión por medio, para ir actualizándonos y mantener el contacto con especialistas, profesores con los que cada uno de nosotros tuvo un acercamiento mayor. Así fue que tuvimos la oportunidad de escuchar una clase magistral sobre Enfermedades Infecciosas, que nos brindó el Dr. Harispe, ya retirado entonces de la Cátedra, que nos hizo recordar viejos tiempos y nos refrescó conocimientos dispersos. Otra vez, una clase magistral sobre Peste Porcina y otras enfermedades del cerdo a cargo del profesor titulas de la cátedra de Microbiología de la Facultad de La Plata, Dr. Jorge Errecalde. Y así otra sobre Nutrición Animal, sobre Patología del Pie del Caballo, sobre requerimientos de la vaca de tambo y alguna otra que escapan a mi memoria. También, cualquiera de nosotros se aventuraba a comentar casos y cosas de la profesión, o traer a nuestra mesa algunos casos especiales que despertaron la curiosidad, matizando las reuniones que se nos hacían cortas por lo útiles e interesantes ya que las mismas correspondían a patologías de la región.
Igual que los “hermanitos pobres de una colectividad”, carecíamos de casa propia, entonces, quienes podían, por conocimiento y estar radicados en Venado Tuerto gestionaban algún ambiente apto para la reunión, algo que siempre se nos cedió sin inconvenientes.
En este período, segundo de la corta vida del Círculo, ya contaba Venado Tuerto con un regular número de colegas, no menos de 12 a 15; sin embargo, quienes concurrían al Círculo eran muy pocos, razón por la cual los más firmes concurrentes resultábamos quienes estábamos más lejos. Así fue que se decidió que las reuniones se hicieran una cada vez en las localidades de nuestro domicilio: Sancti Spíritu y Rufino resultaron las más beneficiadas por derecho propio al contar con 3 ó 4 colegas en cada una de ellas. Yo tuve la suerte, al menos una vez, de recibirlos en mi casa, cuando decidieron venir. Entonces era el único Médico Veterinario de la localidad. Recuerdo que en oportunidad de hacer la reunión en Sancti Spíritu, la hicimos coincidir con el retiro de la actividad profesional del Dr. Ernesto Peyla, destacado profesional a cargo del Laboratorio Sancti Spíritu, que además se ausentaba para Bs. As.
Estuvimos de acuerdo en agasajarlo alli mismo y obsequiarle una lapicera Parcker (¿?) de acuerdo y en reconocimiento por haber sido profesional de consulta de casi todos nosotros, especialmente en el tema Peste Porcina. Para terminar, debo admitir que tal vez no haya podido hacer más por el Círculo. La distancia de San Gregorio a Venado Tuerto, mis cinco años como Presidente (demasiado para coordinar como corresponde), la dificultad de ceder el cargo, pese a mis reiterados reclamos en tal sentido y por último el desinterés creciente de los colegas que se fueron radicando en la zona, hicieron que nadie tomara la posta y el Círculo entró en un letargo y muerte...

Primera Comisión Directiva del Círculo de Médicos Veterinarios del Sur de Santa Fe - 1962

Presidente: Dr. Reynaldo Cáceres
Vicepresidente: Dr. Rafael Barrantes
Secretario: Dr. Esteban Pacheco
Tesorero: Dr. José N. Farina
Vocales Titulares: Drs. Enrique Andreani - José Peyla
Vocales Suplentes: Drs. Eduardo Calzetta Resio - Faustino San Martín